En Casino Slots AR impulsamos una experiencia de juego cuidada y con criterio: entender los riesgos, reconocer señales tempranas y sostener hábitos que te permitan disfrutar sin complicaciones.
El juego es ocio. No es una forma de “hacer plata” ni una salida para problemas personales, emocionales o económicos.
Puede ser una actividad divertida, pero también existe el riesgo de que se vuelva un problema. Cuando el juego se descontrola, puede afectar la salud mental, los vínculos y la estabilidad financiera.
Deudas, préstamos o uso de ahorros para seguir jugando o “cubrir” pérdidas.
Ansiedad, enojo o frustración cuando no podés jugar o cuando intentás parar.
Discusiones, mentiras sobre el juego o alejarte de tu entorno por vergüenza o estrés.
Dejar de lado responsabilidades, descanso y actividades por priorizar el juego.
Si te reconocés en alguno de estos puntos, actuar rápido ayuda muchísimo. El juego no debería ser una estrategia para arreglar plata, ni una forma de escapar de lo que te pasa.
Antes de empezar, fijá un tope realista y respetalo. Si se termina, se termina.
Perseguir pérdidas suele empujar a decisiones impulsivas y a gastar más de lo planeado.
Tomate descansos, cambiá de actividad y evitá sesiones largas que te hagan perder la noción del tiempo.
Se reduce el autocontrol y aumenta la probabilidad de decisiones de riesgo.
Con estos hábitos, es más fácil mantener el control y sostener el juego como lo que tiene que ser: una actividad recreativa y ocasional.
Si sentís que el juego te está afectando, buscar apoyo cuanto antes puede marcar una gran diferencia. A continuación, algunas opciones con información y acompañamiento:
Grupos de contención y acompañamiento para personas con dificultades con el juego.
Visitar sitioMaterial informativo y recursos especializados para tratar la ludopatía.
Más informaciónOrganización con contenidos y canales de orientación para situaciones de juego problemático.
Ver opcionesJugar responsablemente es elegir con información, poner límites y pedir ayuda si hace falta. Si notás señales de alerta, hablalo con un profesional.
Acordate: el juego es ocio, no una necesidad.